{"id":1617,"date":"2015-09-08T04:02:39","date_gmt":"2015-09-08T04:02:39","guid":{"rendered":"http:\/\/grupos.unileon.es\/mebar\/?page_id=1617"},"modified":"2015-10-05T22:34:13","modified_gmt":"2015-10-05T22:34:13","slug":"1617-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/grupos.unileon.es\/mebar\/1617-2\/","title":{"rendered":"Auctoritas. Recepci\u00f3n espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HERRERA D\u00c1VILA, J.<\/strong>\u00a0<em>Lecciones de ret\u00f3rica y po\u00e9tica<\/em>. \u00a0Sevilla: \u00a0Imprenta de D. Mariano Caro, 1827.<br \/>\nV\u00e9anse, en especial, los apartados \u201cBibliograf\u00eda\u201d (p. 177-189) y \u201cVocabulario\u201d (p. 190-212).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Herrera D\u00e1vila<\/strong>. 1827<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0[p. 192]\u00a0<em>Autoridad<\/em>: la sanci\u00f3n que se da \u00e1 una voz \u00f3 frase: el uso de los buenos autores.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>MART\u00cdNEZ COLOMER<\/strong>, Vicente. N<em>ovelas morales<\/em>. Valencia, 1804.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los principales focos de inter\u00e9s de la <strong><em>auctoritas <\/em><\/strong>viene por su uso en el aparato paratextual. No son tanto los personajes los que acuden a un nombre bajo cuya autoridad situar su discurso; es el propio autor quien en el pr\u00f3logo pone de relieve su ideal estil\u00edstico basado sobre todo en la recuperaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos del Siglo de Oro: \u201cAqu\u00e9l estilo fluido, sonoro y harmonioso que vemos en Cervantes, en Alem\u00e1n, en Santa Teresa de Jes\u00fas, en Fray Luis de Le\u00f3n y en el de Granada y otros maestros de la lengua ya no se encuentra sino en pocos de nuestros escritores\u201d (Pr\u00f3logo, s.p.). Tambi\u00e9n en todo lo concerniente a la concepci\u00f3n de los diversos g\u00e9neros literarios y el canon al que est\u00e1n asociados es motivo de reflexi\u00f3n.\u00a0 Mart\u00ednez Colomer vuelve a acudir al criterio de autoridad: \u201cla novela es lo mismo que el poema \u00e9pico \u2013dice ir\u00f3nicamente- y un mero novelista debe ocupar un asiento al lado de Virgilio y con mucha raz\u00f3n porque aquella divina <em>Eneida<\/em>, que hab\u00eda sido mirada siempre con asombro y con respeto, ha venido a tenerse ya por mala novela sin invenci\u00f3n y sin plan. \u00bfEste modo de pensar no amenaza un trastorno universal en la literatura? De aqu\u00ed nace en tener en poca estima el dictamen y juicio de los sabios, de aqu\u00ed el no respetar ni a Horacio ni a Quintiliano\u201d (Pr\u00f3logo, s.p.). De todo ello parece deducirse que estas novelas defienden un ideal estil\u00edstico basado en la propia tradici\u00f3n literaria que se habr\u00e1 de contraponer de forma efectiva a la introducci\u00f3n de t\u00e9rminos franceses y al uso afectado del lenguaje. Por otro lado la menci\u00f3n de autores de po\u00e9tica y ret\u00f3rica cl\u00e1sica sirve como base fundamental para establecer una jerarqu\u00eda gen\u00e9rica y denigrar las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas basadas en lo que Mart\u00ednez Colomer denomina \u201clibertad en el escribir\u201d y \u201clibertad en el pensar\u201d. La <em>auctoritas <\/em>figura, pues, como elemento fundamental en la construcci\u00f3n novel\u00edstica de Mart\u00ednez Colomer junto con la intenci\u00f3n moralizante que determina tanto la construcci\u00f3n de los personajes como el devenir de la trama narrativa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un caso digno de mayor atenci\u00f3n es la novela <em>El imp\u00edo por vanidad<\/em>. En el coraz\u00f3n de esta novela se instala una importante <em>disputatio<\/em> entre Eugenio y el Marqu\u00e9s, otra manifestaci\u00f3n del estereotipo del petimetre que tanto ataca en sus modales, lenguaje e ideolog\u00eda libertina Mart\u00ednez Colomer. Esa <em>disputatio<\/em> versa sobre la existencia de Dios. Al margen de los argumentos que uno y otro utilizan, lo que interesa es observar el peso ret\u00f3rico que la <em>auctoritas <\/em>posee en ese continuado encuentro dial\u00e9ctico que tiene lugar entre esos personajes. Pudiera decirse que toda esa confrontaci\u00f3n tiene como n\u00facleo la autoridad de un pensador como Rousseau. No obstante, antes de que la disputa entre uno y otro se escorase a la pol\u00e9mica en torno a la obra de Rousseau el Marqu\u00e9s ve c\u00f3mo pierde peso la fuerza de sus argumentos. Tiene que o\u00edr c\u00f3mo sus ideas son, en realidad, herederas de lo que otros han dicho antes.\u00a0 De este modo la cita de un autor previo no ofrece un apoyo ret\u00f3rico para defender su pensamiento; sucede, en todo caso, lo contrario: esa cita en boca del oponente le sirve para descartar el viso de novedad que encierra esa filosof\u00eda de la que el Marqu\u00e9s parece haberse convertido en un abanderado: \u201cNi pens\u00e9is, amigo, que es de nueva invenci\u00f3n esa blasfemia que acab\u00e1is de proferir: vuestro adorado Rousseau, de quien sin duda hab\u00e9is aprendido, no ha hecho m\u00e1s que repetir lo que ya muchos siglos atr\u00e1s hab\u00eda ense\u00f1ado Plat\u00f3n\u201d (p. 265). El criterio de la <em>auctoritas <\/em>resulta crucial en esta novela. Dentro del ideal ret\u00f3rico cumple una funci\u00f3n de extremada importancia junto con la \u201csolidez de las razones\u201d. A este respecto se\u00f1ala el joven Eugenio: \u201cNo es una abundancia est\u00e9ril de palabras la que convence, amigo (replic\u00f3 Eugenio) sino la solidez de las razones, y el peso de las autoridades\u201d (p. 270). La forma que utiliza Eugenio para contra-argumentar el peso de la autoridad de Rousseau se basa en primer lugar:<\/p>\n<p>&#8211; Cita de otros autores que sirvan para desmontar las razones que pudieran basarse en el pensador franc\u00e9s: \u201csi as\u00ed como Rousseau ha reproducido esta impostura infame, hubiera visto el modo con que la desvanece Tertuliano en su apolog\u00eda, tal vez se hubiera quedado convencido y hubiera borrado de su famoso <em>Emilio <\/em>una proposici\u00f3n tan injuriosa\u201d (p. 272-273).<\/p>\n<p>&#8211; Como refuerzo de lo anterior, y dado\u00a0 que la cita de los Santos Padres y otros escritos de autores cristianos no parecen poseer legitimidad alguna a ojos de su adversario dial\u00e9ctico, Eugenio decide citar las propias autoridades del Marqu\u00e9s con el fin de demostrar su lo errado de sus ideas: \u201cSin embargo, si no hab\u00e9is de admitirme sin autoridades de Santa Escritura, ni doctrina de la Iglesia, ni tradiciones, ni Concilios, ni autoridades de Santos Padres, voy a confundiros con las razones y testimonios de vuestros mismos fil\u00f3sofos\u201d (p. 272). A partir de ah\u00ed cita a Voltaire, Montesquieu y Rousseau para llevarlos a su terreno. La conclusi\u00f3n que sigue sirve para desmantelar cualquier la firmeza de los fil\u00f3sofos del pante\u00f3n mundano del Marqu\u00e9s: \u201c\u00bfQu\u00e9 ap\u00f3stoles son \u00e9stos que no s\u00f3lo se contradicen unos a otros, sino que aun a s\u00ed mismos se oponen? (p. 274).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda decirse, en definitiva, que gran parte de esa disputa dial\u00e9ctica inscrita en el coraz\u00f3n de <em>El imp\u00edo por vanidad <\/em>viene a desmontar la autoridad de Rousseau y la insuficiencia de la raz\u00f3n como elemento para conocer y comprender la existencia de Dios. Viene a decir que si Rousseau hubiera le\u00eddo a San Agust\u00edn: \u201chubiera conocido entonces lo que no fue capaz de conocer sino por la superficie\u201d (p. 293).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>(J.M. Trabado Cabado)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HERRERA D\u00c1VILA, J.\u00a0Lecciones de ret\u00f3rica y po\u00e9tica. \u00a0Sevilla: \u00a0Imprenta de D. Mariano Caro, 1827. V\u00e9anse, en especial, los apartados \u201cBibliograf\u00eda\u201d (p. 177-189) y \u201cVocabulario\u201d (p. 190-212). Herrera D\u00e1vila. 1827 \u00a0[p. 192]\u00a0Autoridad: la sanci\u00f3n que se da \u00e1 una voz \u00f3 frase: el uso de los buenos autores. \u00a0MART\u00cdNEZ COLOMER, Vicente. Novelas morales. Valencia, 1804. 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